domingo, 25 de enero de 2009

MARCO TEORICO

El Alcoholismo
El alcoholismo actualmente constituye un grave problema de salud pública en España. Las consecuencias negativas que genera, así como su extensión a sectores de la población no especialmente afectados hasta ahora, como las mujeres o los adolescentes, han sensibilizado a la opinión pública.
A pesar del gran número de personas aquejadas y del gran coste humano y social que esta enfermedad ocasiona, la inversión en medios humanos y materiales para atender tanto a los centros asistenciales como a los programas preventivos ha sido mucho mayor en otras drogodependencias. Las razones no son casuales. La brusca irrupción de las politoxicomanías en España a partir de los años ochenta la edad temprana de los sujetos afectados; la vinculación de este hecho no solo a problemas graves de salud, como el Sida o la muerte por sobredosis sino también a fenómenos de marginación social, han llevado a cuantiosas inversiones en el tratamiento y la prevención de las drogodependencias no legales. No es cuestión de poner en entre dicho la prioridad otorgada en los últimos años a la dependencia de opiáceos, sino que se trata simplemente de recalcar la necesidad ineludible de volver la vista sobre un fenómeno muy arraigado en nuestra cultura que no deja de extenderse a todas las edades y capas sociales: el consumo excesivo del alcohol.
Los problemas ocasionados por el consumo abusivo de alcohol rebasan con creces los derivados del hábito a la bebida. Las alteraciones de la salud, los trastornos psicopatológicos y conflictos psicosociales constituyen una realidad compleja que requiere un tratamiento adecuado.
Las posibilidades de recuperación son relativamente altas cuando los sujetos no son muy mayores y están implicados activamente en la terapia. Por decirlo en otras palabras, la mayor urgencia clínica estriba en captar a las personas para el tratamiento porque, una vez incorporadas a él, las posibilidades de rehabilitación son relativamente buenas.
2. Bebidas alcohólicas
El alcohol etílico es el componente psicoactivo fundamental de las bebidas alcohólicas. Los grados representan el porcentaje de este compuesto que está presente en un líquido. De este modo, si un vino tiene 12º quiere decir que contiene un 12% de es sustancia. Aunque son muy variables tanto en el olor como en el sabor, las bebidas pueden clasificarse en tres grupos:
CLASIFICACIÓN DE LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS
MÁS FRECUENTES
Bebidas fermentadas (5º-15º)
Vermús y aperitivos 16º-24º
Cava 12º
Vino 11º-12º
Cerveza 4º-5º
Sidra 3º
Bebidas destiladas (25º-60º)
Ron 40º-80º
Whisky 40º-50º
Coñac 40º
Ginebra 40º
Vodka 40º
Anís 36º
Pacharán 28º
Bebidas alcohólicas sin alcohol (0.5º-1º)
Cerveza sin alcohol 0.8º-1º

Las bebidas fermentadas.
Este proceso químico se produce cuando se dejan reposar determinados vegetales y frutas de gran contenido en glucosa durante un periodo de tiempo largo y a una temperatura apropiada. En estas circunstancias algunos microorganismos que se encuentran en el aire y en la superficie de la fruta transforman la sacarosa en alcohol. Por lo tanto, la fermentación espontánea de cualquier líquido azucarado conduce a la obtención de una bebida fermentada.
Las más consumidas en nuestro país son el vino de la mesa(11º-12º), la cerveza(4º-5º) y la sidra(3º). Los vinos aperitivos, como los vermús, oscilan entre una graduación de 18º a 24º, y se forman a base de añadir al vino, sino que también otras sustancias vegetales amargas o estimulantes.
Las bebidas destiladas.
Se obtiene cuando se hierven las bebidas fermentadas. Al eliminarse por el calor parte de su contenido enagua, se eleva la graduación de alcohol. Así se fabrican los licores, que suelen oscilar entre 25º y 50º, a los que se suelen añadir algunas sustancias acompañantes (aromas, azúcar o agua) para que sean más suaves y agradables al paladar. Son, además, el ingrediente principal de los combinados y cócteles.
Entre las más consumidas se encuentran el whisky(50º), la ginebra(40º), el ron(40º.80º), el coñac(40º), el anís(36) y el pacharán(28º). También hay bebidas más purificantes, como ciertos rones o aguardientes, que sobrepasan una concentración de alcohol del 50%.
Las bebidas alcohólicas sin alcohol.
Se trata de algunas cervezas y, en menor frecuencia, vinos o aperitivos que se anuncian como consumiciones carentes de este compuesto pero que, sin embargo, tienen un contenido alcohólico de 0,8º a 1º. Por ejemplo, tres latas de cerveza sin alcohol equivalen a un vaso de vino o a medio whisky.
El mayor o menor efecto de una bebida sobre el organismo depende de su graduación, de la cantidad tomada, del momento del día en que se consuma (en las comidas o fuera de ellas), de la mayor o menor costumbre que se tenga, así como de las circunstancias físicas (salud, lugar, uso asociado con otras drogas o fármacos) y psicológicas (estado de ánimo, expectativas y compañía) que se posean. Por otra parte, la acción del alcohol varía según sea su forma de consumo. En concreto, la tendencia actual a beber cubalibres o combinados, responde a dos motivos fundamentales: potenciar el efecto el alcohol gracias al CO2 presente en estas bebidas y facilitar su tránsito por el aparato digestivo.
LÍMITES DE RIESGO DEL CONSUMO MÁXIMO DE ALCOHOL
Tipo de consumo
Población
Cantidad
Seguro
Hombres
Mujeres
0-40 gramos/día
0-20 gramos/día
Arriesgado
Hombres
Mujeres
41-60 gramos/día
21-40 gramos/día
Perjudicial
Hombres
Mujeres
Más de 60 gramos/día
Más de 40 gramos/día

El alcohol y las otras drogas.
Una de las características más importantes de la sociedad actual es la politoxicomanía. Muchas personas-sobre todo los jóvenes- mezclan distintas sustancias(hachís y alcohol o cocaína y alcohol) para conseguir unos efectos más intensos. La combinación de bebidas alcohólicas con sustancias adictivas depresoras(que reducen el grado de activación del organismo) puede tener un efecto multiplicador en lugar de un resultado meramente aditivo. Por ejemplo, una persona que tome tranquilizantes y a la vez consuma vino, se emborrachará con facilidad y verá claramente aumentados los efectos de estas sustancias por separado.
3. Alcoholismo y problemas en la bebida
Bebida moderada sin problemas.
Tomar alcohol constituye un placer para una gran parte de la población. No tiene porque ser algo necesariamente problemático.
Los bebedores moderados hacen un uso razonable del alcohol. Desde un punto de vista cuantitativo, toman bebidas de baja graduación, alternan las bebidas alcohólicas con otras que no lo son y no las consumen a diario ni con el estomago vacio. Suelen beber lentamente, y nunca sobresalen de la cantidad de 40-60 gramos de alcohol al dia en los adultos, 40 en los jóvenes y 20 en las mujeres.
INTOXICACION ALCOHOLICA AGUDA
Signos
-aliento alcoholico
-marcha inestable
-descoordinación de los movimientos
-lenguaje farfullante
-vértigos
-vómitos
-temblor
-disminución del nivel de conciencia
Síntomas
-pensamiento mas lento de lo habitual
-euforia o depresión
-deterioro de la memoria reciente
-inestabilidad emocional: sollozos o risas
-verborrea

Abuso del alcohol.
Se manifiesta en aquellas personas que exceden de los limites señalados anteriormente, ya que lo que beben resulta perjudicial para el organismo. En estos casos es frecuente la aparición de ciertas alteraciones gastrointestinales (pérdida de apetito, molestias de estomago, diarreas, nauseas matinales) o neurológicas (dolor de cabeza al despertar, problemas de sueño) que los bebedores minimizan.

Dependencia del alcohol.
Muchos bebedores excesivos serán alcohólicos al cabo de unos anos. Este ascenso en el nivel de la gravedad dependerá de unos datos objetivos-la cantidad y los anos del consumo del alcohol-, pero también de las diferencias individuales de las personas. El hecho de que un consumidor habitual no se convierta en bebedor crónico no quiere decir que el alcohol le resulte inofensivo, su calidad de vida va a quedar, en cualquier caso disminuida.

Manifestaciones clínicas del alcoholismo.
--Perdida de control. La persona es incapaz de detenerse al consumir alcohol.
--Necesidad de consumir alcohol en ayunas.
--Aparición del síndrome de abstinencia siempre que se deja de beber. Cuando es leve, aparecen temblores de manos acompañados de sudor, nauseas, diarreas, enrojecimiento de los ojos, calambres en las piernas, ansiedad, dificultades para dormir, etc. Al ser más grave, aparecen los síntomas anteriores mas otros, como los celos o la persecución, alucinaciones visuales, fiebre e hipertensión.
--Tolerancia ante el alcohol.
--Perdida del trabajo, de la familia o de los amigos por culpa de esta adicción.
--Fallos de la memoria a corto plazo.
--Perdida del conocimiento de la realidad y negación de la enfermedad. Los alcohólicos no reconocen su adicción además de recurrir a la mentira y a la auto justificación. Según ellos, solo beben cuando están con los amigos, porque hace frio, para celebrar algo alegre o superar una crisis. Suelen acudir a la consulta solo cuando el grado de deterioro es muy manifiesto.
Alcoholismo y trastornos físicos.
Trastornos de la sangre.
Puede ser resultado del efecto del alcohol, de la malnutrición y de las anomalías hepáticas.
Los más frecuentes son la anemia alcohólica o descenso de los glóbulos rojos, aumento del tamaño real de los hematíes, y el descenso de los glóbulos blancos que deja al sujeto a merced de las infecciones.
Alcoholismo y trastornos físicos
Trastornos de la sangre.
Puede ser resultado del efecto del alcohol, de la malnutrición y de las anomalías hepáticas.
Los más frecuentes son la anemia alcohólica o descenso de los glóbulos rojos, aumento del tamaño real de los hematíes, y el descenso de los glóbulos blancos que deja al sujeto a merced de las infecciones.
Disfunciones sexuales.
El consumo moderado del alcohol contribuye a la reducción del apetito sexual.
Los fracasos episódicos de la erección producen en el varón una sensación de malestar y un sentimiento de la ansiedad respecto a su funcionamiento sexual adecuado.
SIGNOS EXTERIORES REVELADORES DE UNA DEPEDENCIA AL ALCOHOL
--enrojecimiento de la cara y de las zonas expuestas a la luz (mejillas, nariz y manos)
--temblor de manos
--lengua sucia (de color blanco)
--enrojecimiento de las conjuntivas de los ojos
Alcoholismo y trastornos psicopatológicos. Depresión y suicidio.
Hay una clara conexión entre la depresión y el abuso del alcohol. En algunas ocasiones, la existencia de una depresión previa- acompañada de la incapacidad para hacer frente a las tensiones cotidianas y de síntomas como tristeza, aburrimiento, perdida de interés por las cosas, sensación de inutilidad o autoacusaciones-, que se agrava generalmente por las mañanas, puede predisponer a la bebida como forma de alivio a automedicación para combatir los síntomas depresivos.
Pero en otras ocasiones, las consecuencias producidas por el alcohol (como el deterioro físico, perdida de la familia, problemas laborales, aislamiento social, sentimientos de culpa, etc.) o las dificultades para restablecer la abstinencia en un programa terapéutico, pueden generar en la persona afectada un estado de ánimo deprimido.
Adicción al juego.
El habito al alcohol facilita la dependencia de otras sustancias o a conductas susceptibles de abuso. Entre los alcohólicos hay alrededor de un 20% de pacientes que manifiestan problemas con el juego.
Las razones de esta doble adicción son muy diversas. Ul ludopata consume alcohol en el momento del juego para potenciar la estimulación y como vía para enfrentarse a las vivencias negativas (como por ejemplo: remordimientos o experiencias pasadas desagradables). Pero la bebida también puede contribuir temporalmente a superar un estado de ánimo deprimido y a olvidar las perdidas o problemas del enfermo.

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